Llegué a Cusco a la reunión de CITEL. Los primeros días, muy bien. Después comencé a sentir el “soroche“. Es como un llamado de atención; Cusco te dice: “aquí, tran-qui-lo”.
Imposible mantener el mismo ritmo que seguiría si estuviera mil metros más abajo, por ejemplo, en el DF: ni en el tiempo (prisa no, corre no, sube no); ni en el trabajo (angustia no, estrés no); ni en la comida (mucho no); ni en la bebida (ni poquito).
Esto añade un sabor muy especial a este lugar y, aunque sufriéndolo un poco con taquicardia, deshidratación, insomnio y dolor de cabeza, siempre es una lección interesante recibir el recordatorio: “Tran-Qui-Lo”
PS: Añadí una entrada en este blog, titulada “Inserciones Automáticas“, que se alimenta de mi blog en Tumblr. [Decidí borrar dicha entrada por el crecimiento del contenido en mi blog en Tumblr].

